Yo también le atiné mal dos veces.
Si alguna vez invertiste en tu marca y no pasó nada, o pusiste dinero en algo porque se veía bien y luego no supiste qué salió mal, esta historia es de las dos veces que me pasó a mí. Antes de que Diginova existiera.
Cristina Novoa, fundadora de Diginova
Mi mamá me puso una condición y me cambió la carrera.
Crecí en Irapuato. Mi mamá tenía ahí la franquicia de Helados Bing, y de esa nevería salía todo, incluido lo que costaba tenerme estudiando en León. Cuando la marca fue sustituida por Helados Holanda tuvo que traspasarla. Se acabó.
Yo iba a agarrar el primer trabajo que apareciera. El que fuera. Ella no me lo prohibió, solo me puso una condición: que fuera algo relacionado con lo que estaba estudiando, para que además del sueldo me dejara experiencia.
Aclaro esto porque se malentiende fácil: mi mamá no me estaba empujando a poner un negocio. Ella quería que entrara a trabajar a una empresa y que ese trabajo me dejara algo. Lo de tener la mía vino después, y no fue un plan. Trabajar en una empresa y tener la tuya son dos caminos distintos, los dos difíciles, y ninguno es mejor que el otro. Depende de cada quien.
Lo que se queda de su consejo sirve para los dos caminos: que el tiempo que inviertes te deje algo. Y es, palabra por palabra, lo que hoy le digo a una empresa que está a punto de gastar en lo primero que le ofrecieron.
Hice mi marca con los colores de la empresa donde quería trabajar.
Se llamaba Novoa Digital. Trabajaba por mi cuenta mientras buscaba empleo, estaba a punto de entrar a Coca-Cola, y armé mi identidad en rojo y blanco. Sin pensarlo dos veces.
Tardé en verlo: no había diseñado mi marca, había diseñado la de alguien más y le había puesto mi apellido. Mi referencia no era mi cliente, era la empresa que quería contratarme.
Hoy lo veo llegar a la primera junta. El negocio que quiere verse como el competidor grande de su sector, con su mismo azul y su mismo tono. No lo juzgo. Yo lo hice antes.
Después hice la marca que me gustaba y no vi hacia dónde vender.
La cambié por Tornado Films. Me apasionan los efectos visuales y el cine, y quise dedicarme a eso de verdad.
No falló porque fuera mal negocio. Falló porque yo solo estaba viendo Irapuato y León. En el Bajío de aquel momento ese trabajo no se pagaba, y de ahí saqué mal la cuenta: pensé que no se pagaba en ningún lado.
No era cierto. Ese mismo trabajo, ofrecido fuera de la ciudad, se paga y se paga bien. Lo que me faltó no fue talento ni ganas. Me faltó levantar la vista del mapa.
Esa es la lección que más me costó y la que más ha valido: años después fue la razón por la que Diginova salió a buscar clientes fuera de México.
Diginova empezó siendo una tarea de la escuela.
Diseño Digital Interactivo fue la cuarta carrera que intenté. Las tres anteriores no se dieron, cada una por su razón, y para cuando llegué a esa aula ya sabía algo que no se enseña: que no hay que encariñarse con un plan nada más porque ya lo empezaste.
Diginova salió de un proyecto escolar, en segundo año, con profesores y compañeros ayudándome a darle forma. No fue una idea de negocio ni un plan a cinco años. Fue una tarea que me gustó tanto que no la solté. De ahí cuento los quince años, no de los dos intentos anteriores.
Mi trabajo no es ser la que más sabe.
Es traer talento, guiarlo y que termine sabiendo más que yo. De eso depende que la empresa siga creciendo. Las herramientas cambian cada año y van a seguir cambiando: lo que no cambia es que alguien sepa manejarlas y que tenga una especialidad de verdad, no un poco de todo.
Por eso dentro de Diginova cada perfil tiene su propia carrera, con su ruta y sus revisiones, y eso se lo debemos al área de Recursos Humanos. Quiero seguir abriendo plazas y que quien entre sepa hasta dónde puede llegar aquí adentro.
Este video lo grabamos en un aniversario de la agencia. Lo dejo porque ahí se ve de quién estoy hablando.
Al reproducir se carga YouTube
Marca prestada, marca del gusto, marca con método.
Ese fue mi orden. Dos intentos y varios años para llegar al tercero.
Por eso cuando alguien me dice que quiere pauta porque su competencia ya está pautando, o que quiere logotipo nuevo porque ya se aburrió del que tiene, no le contesto con una cotización. Le pregunto primero. Y no lo hago por presumir método: lo hago porque me acuerdo perfecto de estar de ese lado del escritorio, poniendo dinero en lo que se veía bien.
El Método MAPA es, literal, el diagnóstico que a mí me habría ahorrado esas dos vueltas. Dos horas revisando tus números antes de gastar un peso. Se cobra porque lo que se decide ahí vale mucho más que la sesión, y se te abona completo si decides trabajar con nosotros.
Al final lo que Diginova te dice es lo mismo que mi mamá me dijo a mí en la peor semana de su negocio. No tomes lo primero porque urge. Invierte en lo que te construye.
De una tarea escolar a cuatro regiones.
Novoa Digital y Tornado Films
Los dos intentos, en el primer año de la carrera. Uno con identidad prestada, otro sin ver más allá de la ciudad.
Nace Diginova
En un proyecto escolar de Diseño Digital Interactivo. Branding y diseño publicitario para empresas de León y el Bajío.
Salimos de México
Primeros clientes en Estados Unidos. La lección de Tornado Films, aplicada por fin.
Web, marketing digital y Europa
Se suman desarrollo de sitios, tiendas en línea y campañas, y llegan los primeros clientes de la Unión Europea.
Canadá
Se abre la cuarta región donde opera la agencia.
Sistemas y agentes de IA
Desarrollo a la medida, automatización y asistentes de inteligencia artificial para operación y atención.
Cuatro regiones, una forma de trabajar.
- México Oficina en León, Guanajuato
- Estados Unidos Clientes y campañas en mercado hispano
- Canadá Proyectos en reactivación 2026
- Unión Europea Proyectos en España, Francia y Alemania
¿Y tú, dónde estás parado?
Es la pregunta que a mí nadie me hizo a tiempo. Dos horas revisando tus números y sales con tu Ruta de Valor por escrito, decidas o no trabajar con nosotros.